La instalación de la termoeléctrica, lejos de aportar beneficios locales, podría exacerbar los problemas ambientales y de salud existentes.
La reciente aprobación de una central termoeléctrica de ciclo combinado en Juanacatlán ha generado una ola de protestas entre los habitantes locales, quienes denuncian la omisión de reportes sobre los daños causados por la contaminación en la región.
La licenciada Fabiola Cortéz Chávez, residente del municipio, enfatizó que este movimiento es «totalmente apartidista» y nos extendió su preocupación por la explotación de los mantos acuíferos para abastecer la planta.
«Juanacatlán ya está cansado de ser el ‘traspatio’ de la ciudad», afirmó.
La comunidad señala que, aunque existen alternativas; como el uso de agua tratada de la cuenca de El Ahogado, el proyecto actual opta por recursos hídricos locales, lo que podría agravar la escasez de agua en la zona.
Además:
La energía generada no beneficiará directamente al municipio, sino a los corredores industriales.
Informes indican la presencia de más de mil sustancias químicas en sus aguas, incluyendo compuestos orgánicos volátiles y metales pesados.
Esta situación ha derivado en problemas de salud pública, como cánceres y afecciones dermatológicas, respiratorias y gastrointestinales.
Sin embargo, las autoridades sanitarias no reportan adecuadamente todas las afecciones relacionadas con la contaminación del río.
Con todo esto, la comunidad exige un plan integral de rescate ambiental que contemple la salud pública y la preservación de los recursos naturales.


