Llama a la compasión como «fraternidad auténtica».

Exhortó a no ignorar el sufrimiento ajeno y a construir una fe sin indiferencia.

El Papa León XIV presidió este domingo su primera misa pública durante su estancia de descanso en Castel Gandolfo, retomando una tradición papal abandonada desde hace casi trece años.

En la pequeña iglesia de San Tommaso Da Villanova, ante un grupo reducido de fieles, centró su homilía en la compasión como camino hacia una fraternidad sin barreras.

Inspirado en la parábola del “buen samaritano”, el pontífice advirtió sobre el riesgo de una fe vacía, centrada solo en normas externas, pero incapaz de conmoverse ante el dolor del prójimo.

Ver sin pasar de largo, detener nuestras carreras, dejar que el sufrimiento del otro me rompa el corazón, eso nos hace verdaderos prójimos”, expresó.

León XIV subrayó que, en el mundo actual, hay dos formas de mirar:

Ver y seguir de largo o ver y sentir compasión”, y llamó a elegir una fe viva que actúe con las “entrañas compasivas de Dios”.

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