Apuestan por la tradición, la calidad y la sustentabilidad en su tequila artesanal.
Con más de 25 años de experiencia en el cultivo de agave, Víctor Camacho, reconocido como Maestro Agavero, busca llevar su tequila Gran Pasión -Pasion Azul S.A. de C.V.- al mercado de Estados Unidos.
Su trayectoria comenzó desde la infancia, mucho antes de que el paisaje agavero fuera declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO,
aprendiendo a entender la tierra y las exigencias del Agave Tequilana Weber.
Camacho sostiene que la clave de un gran tequila está en respetar la tradición, nunca perder la calidad y mantener la sustentabilidad del suelo.
«Los mejores agaves crecen por encima de los 2 mil metros sobre el nivel del mar, donde el clima frío favorece la concentración de azúcares.
Usamos plantas maduras, de entre seis y siete años, que conservan toda su energía”, explica.

Añade que los aromas del tequila reflejan el entorno del cultivo:
“Si el agave creció cerca de naranjos o limoneros, esos matices aparecen tras la destilación. El tiempo recompensa a quienes saben esperar”,
afirma, convencido de que su tequila artesanal es una expresión auténtica del terruño jalisciense.
