El Kremlin acusa a ambas plataformas de no colaborar en investigaciones de fraude y terrorismo.
El gobierno ruso comenzó a restringir parcialmente las llamadas en WhatsApp y Telegram, alegando que ambas aplicaciones, de propiedad extranjera, se niegan a compartir información.
El regulador Roskomnadzor aseguró que no habrá otras limitaciones en su funcionamiento.
La medida se enmarca en la estrategia de “soberanía digital” impulsada por el presidente Vladimir Putin, que incluye el desarrollo de una app de mensajería estatal integrada a servicios públicos.
Críticos advierten que se trata de un paso más en el control de Internet en Rusia, conflicto que se intensificó desde la invasión a Ucrania en 2022.

Telegram afirmó que combate la violencia y el fraude con moderadores y herramientas de IA, eliminando millones de mensajes maliciosos a diario.
