Hace cuatro décadas, México despertó con un terremoto de magnitud 8.1.
El 19 de septiembre de 1985, a las 7:17:49 a.m. hora local (sismo sentido en CDMX desde las 7:19) un terremoto de magnitud 8.1 Mw sacudió las costas de Michoacán y Guerrero, con epicentro frente a la costa del Pacífico.
El movimiento telúrico duró poco más de dos minutos y afectó fuertemente las zonas centro, sur y occidente del país.
En cuanto al saldo humano, las cifras oficiales registran entre 3 mil 500 y 6 mil muertos concretamente, con versiones que señalan 3,692 al principio, pero otras estimaciones oficiales más recientes lo elevan.
Organizaciones y estudios independientes sugieren que la cifra real pudo haber sido mucho mayor, entre 10 mil y 30 mil fallecidos.

La tragedia dejó una huella indeleble: transformó la política de protección civil, normativas de construcción, sistemas de alerta sísmica, y generó una cultura social de prevención reflejada en simulacros anuales.
