Un informe de McKinsey advierte que la creciente demanda eléctrica.
Pese al avance de las energías renovables, el petróleo, el gas y el carbón continuarán siendo las principales fuentes de energía mundial después de 2050, señala un nuevo informe de McKinsey.
El estudio prevé que los combustibles fósiles representen entre el 41% y el 55% del consumo global en 2050, una reducción respecto al 64% actual, pero aún por encima de las proyecciones anteriores.
La consultora atribuye esta persistencia al fuerte aumento en la demanda eléctrica, que crecería entre 20% y 40% hacia 2050 debido al desarrollo industrial y de la construcción.
Los centros de datos, particularmente en Norteamérica, figuran entre los principales impulsores de este incremento.
McKinsey advierte que este escenario representa un gran desafío para alcanzar los objetivos climáticos de emisiones netas cero.

