Se retiró abruptamente del velorio del alcalde Carlos Manzo.
El gobernador de Michoacán, Alfredo Ramírez Bedolla, abandonó el velorio del alcalde de Uruapan, Carlos Manzo, la mañana del 2 de noviembre, tras ser confrontado por aproximadamente 200 asistentes que le reclamaron haber «dejado solo» al edil asesinado.
El mandatario estatal llegó al recinto a las 12 del día y permaneció menos de 30 minutos para presentar sus condolencias a los familiares y allegados de Manzo.
En medio de un ambiente tenso, Ramírez Bedolla se retiró del lugar en una camioneta Suburban blanca, sin hacer declaraciones.
Los reclamos marcaron su breve presencia en el recinto funeral.
La rápida salida del mandatario estatal del velorio refleja la creciente presión y el descontento público ante la situación de violencia en el estado.

